Un americano en París, el musical

Un americano en París, el musical

Leanne Cope y Robert Fairchild en Un americano en París

El próximo jueves 24 la cadena CINESA proyectará en su salas Un americano en París, el musical, la adaptación escénica de la película de 1951 que se inspiró en la obra de George Gershwin.

El músico estadounidense había compuesto su famosa obra teniendo en mente los recuerdos de su estancia en la capital francesa. La pieza fue estrenada en 13 de diciembre de 1928 en el Carnegie Hall de Nueva York.

Poster del film Un americano en París

Cartel de Un americano en París

El film Un americano en París contó con un guión de Alan Jay Lerner, el autor de My fair lady, Brigadoon o La leyenda de la ciudad sin nombre. La dirección fue de Vicente Minnelli, uno de los grandes nombres del cine estadounidense. La protagonizaron Gene Kelly, quien también se encargó de los números coreográficos, y Leslie Caron en su presentación cinematográfica. El film fue nominado a ocho Oscar, obtuvo seis, entre ellos el de mejor película.

En 2008 el dramaturgo Ken Ludwig, quien había conseguido un gran triunfo con su Crazy for you, una transformación del musical de los hermanos Gershwin Girl Crazy, adaptó Un americano en París a los escenarios, pero cambiando la historia, contaba lo que sucedía durante el rodaje de la película.

An American in Paris

Escena de An American in Paris

En 2014 llegó una nueva producción, en esta ocasión basado en el clásico cinematográfico. El libreto lo escribió Craig Lucas, un autor entre cuya obra se encuentran las adaptaciones teatrales de Light in the Piazza o Amelie. La dirección escénica y las coreografías fueron realizadas por el bailarín y coreógrafo británico Christopher Wheeldon, este fue su primer musical, anteriormente solamente había mostrado sus habilidades en espectáculos de danza.

Una escena de An American in Paris

Robert Fairchild y Leanne Cope

Los protagonistas principales fueron interpretados por los bailarines Leanne Cope y Robert Fairchild, este trabajo significó su debut en la actuación, ambos demostraron que no solamente sabían bailar muy bien, también interpretar y cantar.

Un americano en Paris, el musical, como no podía ser de otra manera tuvo su estreno en el Théâtre Châtelet de la capital francesa el 10 de diciembre de 2014. En abril de 2015 llegó a Broadway donde se mantuvo durante 623 representaciones, fue nominado a 12 premios Tony y obtuvo cuatro.

Uno de los puntos fuertes de este musical es el diseño de escenario, el fondo está ocupado con una gran pantalla, que no solamente nos recuerda el pasado cinematográfico de la producción, sirve para recrear varias escenas. Nunca había visto una unión tan perfecta entre proyecciones e historia. La escenografía, fue realizada por Bob Crowley y la compañía británica 59 productionsquien fue la encargada del diseño de las imágenes de la ceremonia de inauguración de la Olimpiadas de Londres o las de la versión teatral de War horse. Por este trabajo obtuvieron los premios Tony y Oliver.

El montaje que van a proyectar los cines es el del West-End, que se estuvo representando en el Dominion Theatre de Londres del 21 de marzo de 2017 hasta el 6 de enero de 2018.

An American in Paris en los cines el jueves 24 de mayo

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Modernizar la Zarzuela

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Admirable trabajo el realizado por Miguel del Arco en el teatro de la Zarzuela de Madrid. ¡Cómo Está Madriz! atrae a un público nuevo hasta un espacio que comienzan a abandonar aquellos que consideran que nada debe cambiar.

Hace unos años que la zarzuela se intenta adaptar a los tiempos actuales, sus montajes suelen ser soberbios. Pero lo que este género estaba pidiendo a voces era una vuelta de tuerca, Miguel del Arco se la ha sabido dar. Su versión de La Gran Vía y El Año Pasado por Agua de Federico Chueca y Joaquín Valverde es un espectáculo de primera clase, al mismo tiempo ha conseguido reírse de nuestra actualidad desde el siglo XIX.


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El reparto, de una calidad excepcional, está encabezado por Paco León con sus zapatillas de patitos que tienen su propio número coreográfico. La escenografía de Eduardo Moreno demuestra que con muy pocos elementos, una escalera móvil y unas cuantas pantallas, se puede lograr recrear Madrid y sus calles, a quienes ha vestido Pedro Moreno.

¡Cómo Está Madriz! es una historia donde se puede escuchar el tema de La Guerra de las Galaxias, encontrase con Pablo Iglesias, Ramón del Valle-Inclan o a Menegilda cantando su tango. No es solamente una zarzuela lo que se representa, es una lección de historia llena de buen humor.

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Carta de una actriz desesperada a Almodóvar

Querido Pedro:

He intentado reprimir las ansias de escribirte, pero difícilmente he podido contenerme pues soy ya una de esas Mujeres al borde de un ataque de nervios. Durante años me he desvivido por ti, para que me descubrieras (y ¿a quién no le gustaría? Hasta Sabina confesó querer ser una chica de tu harén cinematográfico) pero mis esfuerzos, por ahora, han caído en saco roto. ¿Qué he hecho yo para merecer esto? Aun así, no decaigo en mi empeño y aquí te espero, Entre tinieblas, deseosa de que algún día me guíes hasta el estrellato.

La_ley_del_deseo-512270163-largePuede que te preguntes de dónde me viene esta pasión por la interpretación y apenas me siento capaz de responderte. Es un sentimiento y punto. No se puede explicar, como un gran misterio. ¡Será La ley del deseo, Pedro! Un deseo que ya empezaba a poner de manifiesto durante mi más tierna infancia a través de simples juegos (fingir ser un maniquí en el escaparate del comercio de mi abuela o bailar y cantar a pleno pulmón, para mal de mi madre y de los vecinos, delante del espejo). Ya, después, durante mi adolescencia no existía más placer para mí, aparte de bailar en las verbenas, claro está, (una es artista y vividora) que ir a una sala de cine e imaginarme en la piel de Gilda, de Scarlett O´Hara, de la malvada Maléfica o hasta ¡de un Goonie!. Vamos, que quería ser actriz (titiritera, farandulera, cómica). Pero la realidad fue otra. Lo que malamente denominan sentido común me llevó por otros derroteros. “Estudia derecho”, decía mi madre, pero ¿a quién iba a engañar?, a mí sólo me hacía ilusión ser abogada por Ally McBeal y su Dancing Baby, una ilusión a años luz de la realidad. Finalmente, decidí matricularme en Periodismo. Entre titulares y entradillas pasaba mis días, pero La flor de mi secreto no dejaba de brotar en mí. La voz de Dionisio me llamaba cada noche y, acabada la carrera, no lo hice esperar más.

Después de una estancia en el extranjero, en Francia concretamente, (para que veas que una tiene preparación internacional; c´est la classe!) me apunté a teatro. Cursos en Barcelona y en Madrid me permitieron degustar distintas técnicas: que si memoria emotiva por aquí, que si acciones físicas por allá, que el dinero entre tanto curso se me va…Y es que mucho curso, pero poca acción, Pedro. Lo de subirme a las tablas resultaba más difícil que intentar entender una película de David Lynch (esto te lo suelto para que veas que soy una entendida en cine y que no sólo disfruto con Loca academia de policía). Por suerte, el destino decidió sonreírme y acabé haciendo mis pinitos en las salas off de Madrid bajo la dirección de la compañía Grumelot con una obra caústica que te recomiendo ver, Un cine arde y diez personas arden, de Pablo Gisbert. Pero, claro, del teatro alternativo no vive el actor. Las cenas con espectáculo (Cluedo, zombies, asesinatos varios) y las animaciones infantiles me facilitan el sustento. También los anuncios publicitarios. Estoy abocada, triste de mí, a ser la cara de algún producto de belleza o de algún yogur saludable, pero, ¿a quién vamos a engañar? Yo no tengo cara de yogur saludable.

Por ahora, aquí me tienes, sin representante. Voy de casting en casting, sola entre las1980 Pepi Luci Bom y otras chicas del monton (esp) 01 demás aspirantes, como una Pepi, una Luci o una Bom cualquiera (otra chica del montón, vaya). ¡Todo es Matador, Pedro, matador! Y mientras, la eterna pregunta siempre flotando en el aire ¿videobook o no videbook? “Videobook siempre querida, pero con escenas de alguna serie que hayas hecho, con buen material”, comentan por ahí.  Ante la falta de dinero para costeármelo he optado por grabarme un monólogo de creación propia  en el baño de mi casa. Todo muy improvisado. Y no te lo creerás, pero en él aparezco narrando las aventuras y desventuras como promotora y animadora en el aeropuerto (de más nombres que terminales) Adolfo-Suárez Madrid Barajas. Todo basado en hechos reales Pedro, que con algo más que con los shows infantiles tengo que costearme el alquiler. Te sorprendería la cantidad de actores que trabajan en el aeropuerto, sobre todo, en las tiendas sin impuestos. Allí de pie, ante los stands de diferentes marcas de lujo, siempre expuestos (con lo sensibles que solemos ser) a un público difícil con cara y cáracter de Jet Lag. Y es que el aeropuerto da para mucho, ¡anda que no!, para dos o tres de tus películas como mínimo. Es todo un mundo por descubrir.

Llegados a este punto de confesión íntima, no voy a mentir más. Hubo un encuentro entre nosotros. No lo recordarás, pero salgo en una escena de La piel que habito. Si, viniste a rodar a Galicia, mi tierra natal, y allí estaba yo, entre los extras. Para mi sorpresa decidiste nombrarme  “figurante especial” y en la escena de la orgía salgo yo, eso sí, detrás de un arbusto, pero ahí estoy (que me quiten lo bailao). Todavía recuerdo tus palabras llenas de sabiduría que cambiaron mi manera de actuar para siempre, “cuando escuchéis acción os ponéis a jadear como locos”. Yo hasta estuve a punto de gritar, entre jadeo y jadeo, aquello de Átame por hacerte un guiño cinematográfico (que esto de los homenajes y autohomenajes en el mundo del cine dan caché). Al final me mordí la lengua. Del rodaje me llevo tu presencia y el recuerdo de un sabroso solomillo que comí muy cerquita de Antonio Banderas (¡qué hombre!).

Te pido que me tengas en cuenta para otro de tus películas Pedro. ¡Quiero Volver! Puede que no tenga el perfil picassiano de Rossy de Palma, ni la presencia de Marisa Paredes, ni la entrañable comicidad de Chus Lampreave, ni tan si quiera tengo las tablas suficientes, pero sé que puedo llegar a ser tu nueva Pe. Quedaría igual de bien en pantalla que la cerámica de Sargadelos, que con entusiasmo expusiste en Julieta. Así que no lo pienses más, sienta a Pe en una silla, Habla con ella y confiésale que sólo quedan abrazos rotos entre los dos, que lo vuestro se ha quedado en el mero eco de unos Tacones lejanos. ¡Conviérteme en tu nueva musa! Si no me veré obligada a llamar a las puertas de Paco León y no quisiera yo eso. Perdóname, me he exasperado…

Hace poco te he vuelto a ver en el aeropuerto, estuve a punto de saludarte, pero seguro que no me reconocerías. Me quedé con el secante empapado en perfume contemplando como atravesabas la tienda en dirección a las puertas de embarque. Suspiro al pensarlo. Espero volver a verte pronto.

Sin más dilación me despido.

Siempre tuya,

la periodista farandulera.

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